31 may. 2013

Fotografía, placeres, paciencia


Son muchas las cosas que le debo a la fotografía, sin duda, pero una de las más relevantes es la fijación por observar y disfrutar el mundo que me rodea. Desde un clásico atardecer, hasta la graciosa coincidencia de colores entre alguien que pasa y la pared del fondo.
Ir por la calle con el ojo de fotógrafo (lo reconozco: llevo un visor en mi cerebro) no sólo me permite gozar de la vida, sino también enfrentarme a ella con menos prisa, saboreando lo que está presente e, incluso, lo que podría haber. Y de esto quiero hablar hoy, de la paciencia en la fotografía.

Hacer fotos y esperar son, para mí, dos caras de la misma moneda.  “Curioso mural. Si pasara una chica con carrito….”
Two Women, Two Pushchairs, Two Children
Estos pequeños placeres no se pagan con dinero, en sentido literal (no hay que pagar por ellos) y metafórico (son inigualables). Callejeas por la ciudad, saboreando la vida que fluye, sus rincones, y te quedas esperando la guinda del pastel.
El Born
También la naturaleza te pide paciencia a cambio de placer. No hay nada más gozoso que contemplar la mar, sin más. O los cambios de color del cielo al salir o ponerse el sol. O jugar un rato a que esa solitaria nube se coloque donde tú quieres (bueno, donde le da la gana a ella, pero a ti te gusta jugar a demiurgo)
Happy New Year
Así que espero que la paciencia no me falte, que me siga proporcionando placeres, y que el mundo siga girando con sus graciosas coincidencias.

2 comentarios:

  1. Esa primera tuya no te la conocía jeje
    Bonitos encuadres las tres.

    Si uno carece de paciencia en esta afición (o profesión) mal asunto.

    Un abrazo!!

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  2. Gracias, Félix. La paciencia no es necesaria solo para los bichinos ;-) Un abrazo.

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